Valentín Murciego:“Me encanta ser amigo de mis pacientes y que confíen en mí ”

20.10.17.- Valentín Murciego Prieto lleva 38 anos trabajando como médico de los cuales 34 fueron en esta villa. Ahora desde el mes de agosto goza de su nuevo tempo libre jubilado para disfrutar con sus aficciones como el baile y la práctica de deportes como el tenis, esquí, golf o  bicicleta de montaña.  Aunque su amor por la profesión non le deja abandonarla por completo y seguirá ejerciendo un tiempo más como facultativo en la residencia de ancianos de Valdegodos y también en la de Viana do Bolo.

Valentín nació en la localidad de Jimenez de Jamuz en el 1952 y con cuatro años,  sus padres, Constancio (ya fallecido) y Odorinda, se trasladaron a vivir a Ponferrada donde abrieron una tienda de ropa. Valentín estudió medicina en la Complutense y con 27 años empezó a ejercer. Su primer destino fue la localidad de La Bañeza, después en Bustillo del Páramo y Veguellina de Orbigo.  Logró su plaza de médico siendo el número 32 de la oposición con 4.000 plazas .

-¿Por qué escogió Vilamartín de Valdeorras como destino cuando aprobó la oposición siendo de Castilla y León?

-Llevaba casi cuatro años trabajando en varios pueblos de Castilla y León y tenía que hacer guardias nocturnas y cuando aprobé el destino de Valdeorras era una zona en la que había el servicio de urgencias integrado en el hospital comarcal. De esta forma no había que hacer guardias nocturnas en el centro de salud. A las cinco de la tarde terminabas tu trabajo y tenías tiempo para poder hacer otras cosas.  Mis ocho meses sin dormir con tranquilidad en La Bañeza, mi primer destino antes de aprobar, me marcaron mucho.

- ¿Cuál fue su experiencia durante estos 34 años como médico en Vilamartín?

-En esta zona la gente cree bastante en el médico, en mi trabajo. Llegaron al punto de no querer que los derivase a especialistas porque querían que yo los tratase. Ese fue uno de los cambios con respecto á mi experiencia previa en León, donde lo que querían era que los enviaras a los especialistas o tenían su seguro privado y venían a consulta por recetas.

-¿Cómo describiría a sus pacientes?

-Son muy duros, sufridos, respetuosos y como digo con mucha confianza en el médico. Mejor no se puede pedir.

-¿Cómo ve usted la relación médico-paciente?

-El médico y el paciente deben ser amigos. El médico tiene que escuchar al paciente, tienen que ser amigos y decirle que tome los medicamentos, controlarlos pero no quedarse en solo ser un mero controlador. El médico debe ser un amigo, non un mero funcionario. En eso creo que también influye vivir en el mismo sitio que trabajas. Como médico siempre fui partidario de hacerlo así y creo que debería ser extensible también a los maestros. Conoces mejor a la gente, vives con ellos, haces actividades y puedes entenderlos mejor.  Hoy en día,  eso cambió y creo que se pierde relación. Yo viví aquí con Toñi, mi pareja y con nuestras dos hijas; nos integramos y participamos en muchas actividades. Hasta organizamos nosotros algunas, por ejemplo un año fuimos presidentes de la comisión de fiestas de San Jorge y organizamos una fiesta para 200 niños. Fue todo un éxito y solo gastamos 60.000 pesetas en chucherías. Después se hizp cargo el ayuntamiento y ya no funcionó Outro año organizamos una fiesta de Fin de Año y también respondió muy bien la gente. Lo que quero dicir es que yo no solo he trabajado aquí, sino que vivo y estoy integrado.

-¿Cómo ve su profesión de médico hoy en día?

- A mí me gusta mi trabajo, cosa que hoy en día no veo en muchos de mis compañeros. Estoy disconforme con la relación que se establece entre médico y paciente. Non les gusta lo que hacen, tienen la idea de que los pacientes son enemigos de la administración porque solo están para gastar en medicamentos y probas médicas.  Se quejan de su trabajo y muchas veces solo se enfadan y le riñen al paciente por estar gastando el dinero en medicamentos. Se impone la economía , el criterio solo es ahorrar y como a los médicos les pagan el plus de produtividad por recetar menos medicamentos o solicitar menos pruebas médicas, pues ya no se tienen en cuenta otras cosas. Creo que no se puede recortar en medicamentos o en pruebas. Creo que hay que volver a recuperar esa amistad con el paciente, porque ante todo es persona. Todo son protocolos a seguir y mucho papeleo que te quita tiempo para hablar con el paciente, con más diálogo se haría más. El cariño y la amistad son muy importantes. Habría que hacer una encuesta en la que se midiera el nivel de satisfacción del paciente con el médico; esa sería una buena medida.

-¿Seguro que en todos estos años tiene muchas anécdotas ejerciendo su profesión.

- Si que las tengo, recuerdo por ejemplo cuando empecé  que un día tenía una mosca en la consulta que no me dejaba en paz y de repente entró una señora mayor vestida de negro que venía con 50 moscas a su alrededor, yo pensé que me iban a quedar todas en la consulta pero al marchar ella se fueron todas, incluída la que yo tenía.  O otra a la que quería tomar la tensión y no sabía que brazo dejarme porque no se acordaba cual había lavado.

Después con el tema de las recetas de genéricos,  recuerdo una vez en una residencia en la que estaba un militar retirado y que al llegar me dijo que yo tenía suerte de que el no tuviera allí su pistola porque sino me pegaba cuatro tiros. Le pregunté el motivo y me dijo que yo le había dejado de recetar una pastilla para el corazón que llevaba muchos años tomando y que lo estaba matando. Consulté con la enfermera del centro y vi que seguía tomando el mismo tratamiento pero con el genérico. Se lo expliqué y él lo entendió y hasta me pidió disculpas. 

-¿Además de las anécdotas, que otras situaciones complicadas vivió en su consulta?

- La verdade es que en mis años de profesión pocos problemas tuve, y graves no recuerdo ninguno. Solo una vez que me libré por poco de la agresión de un drogodependiente que me pedía más recetas y como no se las di, me lanzó un paraguas, me agaché y libré. Pero no fue a más la cosa. No tuve ninguna denuncia, si algunas discusiones pero no fueron a más.

-¿Por qué se jubila ahora?

-Me considero aún útil, no planeaba jubilarme  y podía pedir año a año hasta los 70. Pero lo que me ofrecieron  fue un año más pero renunciando al estatus médico A.P.D. (Asistencia Pública Domiciliaria). Tenía que entrar en otro sistema solo como médico de familia y no me interesaba solo por un año.

-¿Pero algo va a seguir haciendo?

-Voy a seguir trabajando con gente mayor que me ofrecen una gran relación y estoy encantado con ellos y creo que salí ganando. Soy de ideas fijas y creo que lo importante en la vida es la dignidad más que el dinero.  Ademáss ahora teré más tiempo para mis deportes, soy un auténtico privilegiado y no me arrepiento de nada. Solo puedo darle las gracias a toda la gente de Vilamartín.

-¿Que le parece la fiesta homenaje que le organizan este sábado?

- Estoy muy agradecido, es todo un detalle que me emociona. Espero que el homenaje sea una fiesta para toda la gente. Me gusta lo que se está haciendo,  ya que desde la administración del Sergas no recibí nada, ni una postal. Llegó el día y no me comunicaron nada, solo el aviso que había recibido tres meses antes y nada más. Pero para echar broncas porque recetaba pocos genéricos para eso sí que llamaban. Lo que tengo claro es que estoy muy agradecido con la gente de Vilamartín y con la confianza depositada  en mí.

 

Español
Zircon - This is a contributing Drupal Theme
Design by WeebPal.